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Zazpi sakramentuen gaņean erakusaldiak
Juan Bautista Agirre
1808, 1850

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Iturria: Eracusaldiac, Juan Bautista Agirre (faksimilea). Hordago, 1978

 

 

aurrekoa hurrengoa

KOMUNIOKO
SAKRAMENTUARI DAGOZKAN,

ERAKUSALDIAK

 

Advertencias al que estas pláticas leyese.

 

        Concluidas las plácticas de la Penitencia, pasé á la Extrema-unción, Orden y Matrimonio, reservando hablar de la Eucaristía para los Domingos del Corazón de Jesus, ó Minerva, que son los terceros de cada mes; y para esto ha sido necesario tener á la vista varias cosas inherentes a la función de Minerva.

        El año de 1742 el R. P. Agustin Cardaberaz estableció en ésta, y otras parroquias la Congregación del Corazón de Jesus, cuyo fin es encender á los fieles en el amor de Jesus Sacramentado, y desagraviarle de tantos ultrajes e injurias, como sufre entre nosotros. Puso al principio del libro de dicha Congregación admirables reglas, y fueran aprobadas por el Ilmo. Sr. D. Gaspar de Miranda, y Argaiz en 26 de Marzo de 1743. En ellas, para egercicios públicos, se eligen el Domingo tercero de cada mes, el inmediato á la fiesta de Corpus Chti, y el de Quinquagésima. En cuanto al primero, dice lo siguiente: «Todos los Domingos terceros de cada mes comulgarán todos los hermanos y hermanas que pudieren para reparar las injurias hechas en el mes antecedente al divino Corazón de Jesus, pidiéndole la enmienda para sí, y los otros. Este mismo Domingo de cada mes al toque, de las campanas, luego despues de Visperas, acudirán todos a la Iglesia, donde se tendrán delante del Santisimo patente los egercicios siguientes. Lo primero, saldrá el prefecto (de la Congregación) revestido de Capa, precediéndole los dos Diputados Eclesiásticos de sobrepelliz, y descubrirá el Sacramento. Lo segundo leerá el lector desde el púlpito en vascuence por espacio de media hora la leccion espiritual sobre los asuntos de la devoción del Corazón de Jesus. Lo tercero se esplicará con brevedad por el lector la materia sobre que se ha de tener oración. Lo cuarto se tendrá meditación y oración un cuarto de hora, antes mas, que menos, segun el beneplácito del lector. Lo quinto, acabada la oracion se hará el acto de desagravio, y se concluirá el egercicio. En este tiempo debe haber en el Altar seis belas blancas ardiendo.

        El Domingo inmediato a la festividad del Sacratísimo cuerpo de Jesu-Cristo, todos los años se celebrará con la mayor solemnidad, y devoción posible la fiesta principal de la adoración del corazón Divinísimo de Jesus con Misa Solemne, y Sermón. Al principio de la Misa se pondra patente el Sacramento y se encerrará acabadas la Misa, y preces de la novena. (La bendicion se daba a la tarde). Por la tarde de este día, acabadas las vísperas, se tendrá el egercicio tocante á aquel mes, pero con mayor solemnidad, que otras veces. Asistiran (los Congregantes) á la Misa, y Sermón, que será en vascuence y dotrinal acerca del amor infinito, del Sagrado Corazón de Jesus y sus beneficios,

        Cada año se hará una novena al Sagrado Corazón de Jesus con Misa rezada, en el Altar mayor, que se acabará el mismo Domingo de la fiesta principal, comenzando ocho dias festivos antes. Saldrá la Misa á las nueve, y en acabandose subirá el Capellán al púlpito, desde donde (respondiendo el auditorio) leera en vascuence las preces con mucho espacio.

        El Domingo de quinquagésima se hará el egercicio tocante a aquel mes, por ser este dia, en el que mayores injurias sufre el corazón adorable de Jesus por los desórdenes de los Cristianos, El año de 1743 fueron aprobadas, como se ha insinuado, las reglas de la Congregación, y el mismo año se pasó por la Cruzada la Bula del Señor Benedicto XIV expedida en 7 de Diciembre de 1742, confirmando esta Congregación, y concediendo varias indulgencias, entre ellas tres plenarias, una para el día de la entrada en la Congregacion, otra para la hora de la muerte, y la tercera para la fiesta anual del Sagrado Corazón de Jesus que se debía celebrar el Domingo inmediato despues de Corpus y piden confesión, comunión, y la oración regular, á lo menos la primera y tercera. La asignación de los días fué hecha por el Ordinario con arreglo a la Bula.

        El año de 1764 hizo misión en esta Iglesia el R. Padre Mendiburu, y por insinuación suya dicha Congregación se erigió en Minerva con aprobación del Tribunal de Pamplona. Bien sabia Mendiburu, que esta Congregación con dificultad podria celebrar sus egercicios y funciones con la decencia, y formalidad correspondiente, sin el auxilio de algun libro vascongado, y por esta causa trabajó una obra bastante difusa de Meditaciones sobre el Sacramento del Altar, pasión del Señor, y otras varias materias.

        El Sinodo de Pistoya tuvo el empeño de morder á esta devoción, pero Pio VI por su Bula: Auctorem fidei, le condenó entre otras proposiciones, tres pertenecientes á esta devoción, y son la 61, 62 y 63.

        Nuestros Ilustrisimos siempre han fomentado esta devoción, pero estos últimos tiempos, han tenido por conveniente el hacer una pequeña alteración en el método. Antes la función de los terceros Domingos se hacia solamente por la tarde, y ahora se ordena, que á la mañana, y á la tarde se ponga patente el Sacramento; que despues se haga procesión, bendición &. Este metodo es excelente para las ciudades, y pueblos reunidos en la proximidad de las Parroquias; pero para la mayor parte de Guipuzcoa no es oportuno; porque si asisten a la funcion de la mañana, con dificultad podrán acudir a la tarde, los que habitan en caseríos distantes de la Iglesia, y faltará el concurso, que se necesita para las funciones, que se han de celebrar con el Señor patente. Por esta causa se acudió de parte de esta Congregación al Ilustrisimo Señor D. Lorenzo Igual de Soria, exponiendo el referido inconveniente, y su S. I. conecedió, el que en Misa mayor se celebrase, y concluyese toda la función de Minerva.

        Este es el actual estado de la Minerva en esta Parroquial. Resulta de aqui el que las pláticas de los terceros Domingos hayan de ser algo breves para que no se fatigue al pueblo; pues toda la función comprende los actos siguientes. 1.º El Asperges. 2.° El ponerse manifiesto al Señor. 3.º Plática sobre el Sacramento. 4.º Meditación de un cuarto de hora, y para esto es necesario, que de la platica se extraigan algunas jaculatorias, que ayuden al pueblo para la meditación. Sin este auxilio seria casi inutil la parte de la meditación. 5.° Procesión con el Santísimo. 6.° Bendición, y reserva. Yo procurare tirar las pláticas con miramiento a todos estos actos, pero ceñido siempre a puntos correspondientes á este admirable Sacramento. Me valdré de los materiales, que contiene el Padre Mendiburu, y pondré en lugar de exordio las instrucciones breves del librito vascongado de la primera Comunión. Podrán servir estas pláticas para año y medio, y cuando se llegue á echar la ultima, debe volverse á la primera. Aun así, no sera poco, si el pueblo llega á formar una idea correspondiente á tan grande, y admirable Sacramento. Es regular que algunas sean muy breves á proporción de la materia, que tocase el librito, pero debiendo seguirse jaculatorias, y meditacion, las pláticas seran largas cuanto se quiera. Ahora conviene insinuar el modo con que se practican aqui las funciones de Minerva.

 

1. Asperges &.

        El celebrante se reviste en la Sacristía, y pone la capa pluvial del color correspondiente al oficio del día: el Diácono, y Subdiácono de Dalmática. Toman los bonetes, hacen reverencia a la cruz antes de ponerlos en la cabeza; y los Ministros saludan al celebrante con inclinación de cabeza. El celebrante corresponde con otra inclinación, y para entonces pusose el bonete. 2.º Salen de la Sacristia, primero el Subdiácono, despues el Diácono, y en seguida el celebrante, porque el sitio no permite, el que salgan de una vez. 3.º Cuando llegan ácia el medio del Altar, el Diacono se retira un poco, y el celebrante se coloca en medio de ambos; estos toman las puntas del Pluvial, y asi suben hasta la ínfima grada del Altar. 4.° Estando de pies en el plano, se quitan los bonetes: el celebrante da el suyo al Diácono: este, y el Subdiácono al sacristán, porque no hay en lo regular mas arbitrio. Los bonetes no se ponen en la credencia, y mucho menos sobre el Altar, sino en el canape ó escaño destinado para que se sienten el Preste y Ministros. 5.° Se arrodilla el celebrante en la grada ínfima del Altar, como tambien el Diacóno a la diestra, y el Subdiácono a la siniestra. 6.° El Diácono recibe del sacristán el isopo con agua bendita: besa el extremo del mango, y se lo entrega al celebrante, besandole la mano en la parte exterior. 7.° El celebrante estando de rodillas entona el Asperges, ó Vidi aquam, y prosigue el coro: rocia el Altar triplici ductu, esto es ácia el medio, despues ácia el lado del Evangelio, y últimamente acia el lado de la Epístola. 8.° Hecha la aspersion del Altar, se rocia su frente en forma de cruz: entonces se pone en pie, y rocia al Diácono, y Subdiácono, que se hallan de rodillas. 9.° Hace la aspersión del Clero, y despues la del pueblo. El Clero esta cantando cerca, y no se hace uso de varias cosas, que nos enseñan los Rubriquistas. 10. Vuelve al Altar, ó plano próximo a la ínfima grada del Altar; entrega el isopo al Diácono, y este al sacristan. 11. El Diácono le pone delante el Misal abierto al Preste: canta el Ostende nobis &. Con Alleluya, ó sin ella segun el tiempo, despues las preces, y oración. Si no fuese dia de Minerva, se haría la procesion cantando el himno de Visperas del dia, y al fin se echaría la oracion del día con versiculo correspondiente. Esta es la práctica que se ha encontrado: Pero en días de Minerva se omite esta procesión, porque despues de Misa se hace con el Sacramento. Parece que, mientras el Coro canta el Asperges debieran continuar (alternando los versos) el celebrante y Ministro; el psalmo Miserere hasta su conclusión, pero no se observa esto. 12. Ultimamente se aparta el preste del medio del Altar acia la parte de la Epístola, como también los Ministros: deja el celebrante la capa, y pone la Casulla, los Ministros toman los Manípulos, vuelven al medio de Altar, y el Diácono prepara el Misal. Esto no habiendo Minerva; pero habiéndola, concluida la oracion del Asperges, estando de capa se hace la exposicion del Sacramento, como luego se dira, y concluida, se retiran al lado de la Epístola en la forma dicha.

 

Esposicion del Santísimo.

        Arriba se ha dicho, que concluida la aspersión el celebrante, y Ministros se hallan en la grada infima del Altar (bien que aquí no hay mas que una, y despues sigue el plano hasta el enrejado), el Preste en medio, de rodillas, con su capa pluvial, y los Ministros estarán á la diestra el uno, y á la siniestra el otro. Se supone, que las belas del Altar estan ya encendidas, y cuando menos deben ser seis, aun cuando por causa privada se espusiese cubierto con velo, y sin sacar del tabernáculo: y si es por pausa pública, y se pone patente en la forma regular, se requieren en Roma veinte belas encendidas, y en cualquiera parte debiera haber cuando menos doce, segun nos dice Cabalieri en su Ritual. Estando en la forma dicha en la ínfima grada, hacen oración un breve rato. 2.° Despues el Diácono se va al Tabernáculo; abre y hace genuflexión; extrae el viril, y lo coloca sobre el corporal preparado en el Altar: hace nuevamente genuflexión, y vuelve a la ínfima grada. Si el celebrante fuese solo; el mismo hará todo esto. 3.° Se retira un poco el celebrante ácia el lado del Evangelio, y estando en pie recibe la cuchara del incienso de mano del Diácono: echará el incienso tres veces, sin bendicion alguna: 4.° se pone de rodillas en medio, como antes toma el incensario sin ósculos, e inciensa el Sacramento con tres golpes, haciendo antes, y despues profunda inclinación. 5.° Echa la incensacion, se coloca el biril en el trono, sea por el mismo celebrante, si es solo, ó sea por el Diácono, que le asiste. 6.° El que coloca el biril, u ostensorio en su trono, hace genuflexión con una rodilla; baja a la infima grada, y se pone de rodillas con las dos. 7.° se retiran acia el lado de la Epístola, el celebrante deja la capa pluvial, y pone la casulla, como también el manípulo, y los ministros toman los manípulos. 8.° Bajan al plano, y alli se arrodillan con ambas rodillas, e inclinan profundamente la cabeza: se levantan,. y dase principio a la Misa, y se celebra en la forma acostumbrada.

 

Procesión.

        Acabada la Misa, llega el celebrante al medio del Altar, á una con los Ministros: hacen genuflexión con una rodilla, pasan ácia el lado de la Epístola; el celebrante deja en la credencia la casulla, y manípulo, y se pone la capa pluvial: los Ministros dejan los manípulos: y por el plano llegan al medio del Altar, donde hacen genuflexion con ambas rodillas. Se levantan, y de nuevo se ponen de rodillas en la ínfima grada. 2.° Puesto en pie prepara el incensario, ó incensarios sin bendición, ministrándole el Diácono la naveta, y luego arrodillado sobre dicha grada inciensa tres veces el Sacramento, inclinandose profundamente antes y despues de la incensación (con la cabeza dice Iraizos). Vuelve el incensario al Diacono, y este al sacristán. 3.° El Subdiácono toma el paño de hombros de mano del sacristán, que debe ser blanco, aun cuando los demas ornamentos fuesen de otro color: le pone al celebrante sobre los hombros, y lo acomoda ante el pecho. 4.° Sube el Diácono al medio del Altar: hace genuflexión, toma con ambas manos la custodia en el mismo modo, que debe estar en el Altar, esto es con la efigie del Crucifijo ácia el pueblo: vuelvese con la custodia sobre su mano derecha: se la entrega al celebrante en la misma forma, de modo que en la procesión dicha efigie mire ácia el pueblo. El Diácono se la entrega en pie, y el celebrante la recibe de rodillas con las manos cubiertas con el sobre hombros. El Diácono hace genuflexión al Sacramento: el celebrante se levanta, y vuelve ácia el pueblo, y entonces el Diácono pasa á la mano derecha del celebrante, y el Subdiácono a la siniéstra. Al mismo tiempo, y no antes entonan los cantores arrodillados el himno: Pange lingua, y se ordena la procesión. Si esta se hiciese por dentro de la Iglesia, como aqui sucede, cuando el tiempo impide el salir fuera, entonces se comienza por la parte del Evangelio, y vuelve por el lado de la Epístola; pero si se hace por fuera, se camina por en medio de la Iglesia; se sale por la puerta principal, y se da la vuelta por la puerta del costado. 5.° Llegando al Altar, el Diácono arrodillado sobre la tarima, toma del celebrante la Custodia; colocala en el Altar, y luego, haciendo genuflexión, baja a la ínfima grada, donde está arrodillado el celebrante con el Subdiácono; el cual le quita el paño, ó tafetán de los hombros, a saber cuando el celebrante dió la Custodia al Diácono. 6.° Los cantores entonan el Tantum ergo, y al verso: Genitori se levanta el celebrante con los Ministros, y ministrándole el Diácono la naveta sin ósculos, prepara el incienso sin bendición, y despues arrodillado con los Ministros, inciensa tres veces el Sacramento, inclinando profundamente la cabeza antes y despues de la incensación. 7.° Dos cantores entonan el v. Panem de Caelo praestilisti eis (en tiempo pascual, y en la infraoctava de Corpus Cristi con Alleluya, y esto mismo debe observarse con el R. omne delectamentum &). R. omne delectamentum in se habentem. Los que entonan este deben estar arrodillados. 8.° Levántase el celebrante solo, y los Ministros arrodillados le ponen, y tienen delante el libro: dice: Oremus, y canta la oracion: Deus, qui nobis sub Sacramento & con la conclusión breve Qui vivis, et regnas per omnia saecula saeculorum Vease el Ritual sobre la procesión del Corpus. Se ha dicho, que despues del versículo Panem de Caelo &; dice el celebrante Oremus, y no, Dominus vobiscum; porque sin embargo de que el Ritual pone el Dominus vobiscum, la Sagrada Congregación de ritos, y la Instrucción Clementina ordenan, que se omita en la reposición del Santísimo Sacramento. 9.° Concluida dicha oración, se arrodilla el celebrante: le pone el Subdiácono el paño de hombros: sube al Altar: se arrodilla con una rodilla: toma despues que se levanta, con ambas manos (cubiertas con la vanda) la Custodia, á saber con la sinestra por el pie: con la derecha por el nudo, habiendola antes vuelto de un lado. á otro, para que la efigie de la Ostia mire ácia el pueblo. Entonces se vuelve sobre su derecha al pueblo, del mismo modo que para decir en Misa Dominus vobiscum: y echa la bendición con la Custodia, en esta forma. 1.° levanta lentamente la Custodia hasta los ojos. 2.° con la misma lentitud baja hasta mas abajo del pecho. 3.°, la levanta hasta el pecho. 4.° de alli lleva ácia el hombro izquierdo, y últimamente ácia el hombro derecho. 5.° Perfeccionado de este modo el círculo, deja la Custodia sobre el Altar: baja a la ínfima grada, y se arrodilla. Sube el Diácono, hace genuflexión, coloca la Custodia en el Sagrario, y hecha genuflexión, cierra la puerta, y se van a la Sacristía en la forma ordinaria.

 

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